Ladislao Biro: el creador de la birome que vivió en nuestro barrio

De la cotidianidad al invento. La búsqueda de la practicidad para mejorar (y facilitar) las diferentes actividades que realizaba, permitieron a László József Bíró crear nuevas invenciones que revolucionarían al mundo. Conocido en países hispanohablantes como Ladislao José Biro nació en Budapest, reino de Hungría el 29 de septiembre de 1899. Su nacimiento no fue nada fácil ya que el médico que realizó el parto, le dijo a su madre que las posibilidades de vida no eran muy óptimas ya que su peso era de poco más de un kilogramo. Luego de haber salido de esa situación y criado por la capital húngara, optó por el periodismo como profesión. Esta misma, fue el punto de partida para que, años más tarde, elaborara la famosa birome.

Tiempo después, su esposa Elsa y su hija Mariana desembarcarían también en Buenos Aires (su casa se encontraba en el barrio de Colegiales, y hoy alberga una institución dedicada a los inventores).

«Mi padre fue también periodista y redactaba una columna en una revista de vanguardia de Budapest. Habitualmente usaba una lapicera fuente Pelikan que manchaba o no escribía cuando más lo necesitaba. Observando cómo la revista se imprimía decidió que ese rodillo, que era capaz de tirar tinta sin manchar, debía reducirse para uso manual: una pequeña esfera en un tubo capilar, con una tinta especial que fluyera por la fuerza de gravedad y se secara instantáneamente en el papel», rememora su hija Mariana Biró.

Una vez instalada la idea, junto con su hermano Georg, quién era químico, crearon primero la tinta que a pesar de que era muy útil para la escritura a mano, no podía utilizarse con la pluma pues se trababa al escribir. Es por eso que Biro, observando a unos niños jugando en la calle con bolitas, vio como estas mimas, al atravesar un charco, salían trazando una línea de agua en el piso seco. Es así como se dio cuenta de qué en vez de utilizar una pluma metálica en la punta, debía utilizar una bolita. La dificultad, en esta oportunidad, era como desarrollar esferas de un tamaño suficientemente pequeño.
Ver la necesidad

Ladislao Biro es elegido como camino del líder por varias razones. Una, es la capacidad para ver dónde se está la necesidad para poder abordarla y observar cómo hacer para que la practicidad sea la principal cualidad de sus inventos. Además del bolígrafo (que le dio fama a nivel mundial) creo, por ejemplo, la máquina de lavarropas en 1930; la boquilla con carbón activado para cigarrillos o la caja automática de velocidades para los automóviles. Todos, al ser conocidos por su efectividad y comodidad han conllevado a que se lo reconozca como emprendedor nato al periodista húngaro-argentino.

Por otro lado, tuvo que soportar numerosas contras que se fueron gestando alrededor de, por ejemplo, el invento de la birome. Por un lado, no solo tuvo que aguantar las contraposiciones con respecto a su creación por parte de los expertos a quienes se les presentaba la idea, sino también la persecución nazi por ser de origen judío. Esta última, fue la que lo llevó a trasladarse al país en mayo de 1940, al comenzar la Segunda Guerra Mundial, junto con su hermano con la ayuda de aquel entonces presidente de Argentina, Agustín Pedro Justo, persona que se quedó maravillado por su invento. Finalmente, aquí desarrollaría el fenómeno de «birome» (acrónimo de Biro y Meyre).

Sus inventos

Son muchos los inventos que realizó Biró a lo largo de su vida. Algunos de ellos, se han vuelto muy populares por el mundo. Entre ellos se pueden encontrar:

  • Un perfumero usando el mismo principio que el bolígrafo. Más tarde, con el mismo principio se crearon los desodorantes a bolilla.
  • Un modelo de pluma estilográfica (1928).
  • Una máquina de lavarropas (1930) que, según la anécdota, construyó para su esposa Elsa Schick.
  • Una caja de cambios automática mecánica3 (1932), cuya patente fue adquirida por General Motors que al mismo tiempo estaba desarrollando una caja hidráulica. Se presume que GM adquirió su invento para eliminar la posible competencia.
  • Un termógrafo clínico (1943).
  • Un proceso continuo para resinas fenólicas (1944).
  • Un proceso para mejorar la resistencia de varillas de acero (1944).
  • Un dispositivo para obtener energía de las olas del mar (1958).
  • La boquilla antitóxica.
  • Una cerradura inviolable.
  • Un sistema molecular e isotópico para fraccionamiento de gases (1978).

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