La hija de Ladislao Biró, abrió una biblioteca popular en Colegiales

Buenos Aires tiene una nueva biblioteca popular; una con una historia muy peculiar. En el barrio de Colegiales, la Fundación Biró acaba de inaugurar lo que fue el anhelo de un hombre que con uno de sus inventos llegó a las manos de todo el mundo. ¿Existe una persona en el mundo que no haya tenido alguna vez una birome en sus manos? El padre de esta invención fue Ladislao José Biró, un húngaro que emigró a Argentina en 1940.

Además, el sistema electromagnético que se aplicó en el tren bala japonés. Tuvo una vida increíble desde el minuto cero. Cuenta su hija, Mariana Biró, que al nacer Ladislao pesaba menos de dos kilos y que en aquellas épocas los médicos pensaban que no iba a sobrevivir. Sin embargo, la abuela de Mariana pensó lo contrario: llenó de algodón una caja de zapatos, puso a Ladislao adentro y encendió una lámpara para calentarlo. “Vivió sano y fuerte hasta los 86 años”, cuenta su hija.

El legado del creador de la birome. La hija de Biró abrió una biblioteca en Colegiales.

El legado del creador de la birome. La hija de Biró abrió una biblioteca en Colegiales.

Sucede que Mariana es vecina de Colegiales, y una de las mas reconocidas. Biró también vivió en el barrio. Junto a su marido, Mariana fundó en 1966 un colegio reconocido en la zona y la fundación que rinde homenaje a su padre. La inauguración de la biblioteca popular es la consecuencia de un deseo inspirado en la historia de este hombre; el de poner en funcionamiento un lugar abierto a los vecinos y a la comunidad.

Y, por otra parte, la biblioteca vendrá a recuperar un sitio que estuvo abandonado durante años y que luego se transformó en eje de una disputa vecinal y política, que incluyó también a los gobiernos de Nación y Ciudad. En 2014, en ese terreno de forma irregular -ubicado entre las calles Maure, Crámer, Newbery y lindante a las vías del Mitre-, las autoridades del Mercado Central de Tapiales quisieron instalar una sucursal; lo resistieron los vecinos, que temían que el barrio quedara colapsado por camiones y por un movimiento de autos y gente que terminara transformando la zona.

“Desde que creamos la fundación nos han donado muchísimos libros y queríamos hacer una biblioteca para que los vecinos los disfrutaran”, explicó Mariana. “Hace 42 años que venimos solicitando el espacio y por un motivo u otro no se dio. Tengo un agradecimiento profundo a la Ciudad por ceder el lugar para hacer algo cultural”, agregó. Luego de que se desactivara definitivamente la idea del mercado, Mariana entendió que era el momento de reflotar la de utilizar el lugar como centro cultural.
La fallida y polémica sucursal del Mercado Central en Colegiales. Ahora hay una biblioteca popular.

La fallida y polémica sucursal del Mercado Central en Colegiales. Ahora hay una biblioteca popular.

La biblioteca cuenta con una sala de lectura de doble altura, alfombras para los chicos, mesas, sillas y cientos de ejemplares de todo tipo: hay desde obras de Harry Potter, a fascículos de la Enciclopedia Británica; novelas en inglés, libros de física y química, y best sellers contemporáneos. También una sala de lectura exterior y sanitarios. La fundación será la encargada de estimular las actividades y proyectos relacionados con la inventiva y la educación; en tanto la Ciudad cedió el espacio y realizó las obras de infraestructura.

Junto a la biblioteca hay un parque lineal en el que se plantaron árboles, hay juegos, áreas de descanso y postas aeróbicas; hay cuatro mesas de ping pong y dos canchas de fútbol tenis. Además, se puede patinar y jugar al básquet.

LA INVENCIÓN DE LA BIROME 

Biró era también periodista, y su hermano George, químico. Juntos crearon una tinta que podía utilizarse para la escritura a mano, pero no funcionaba con las plumas fuente que existían en aquellos años; aparentemente se trababa al escribir.

Mirando cómo se imprimía su revista, se le ocurrió que el mismo principio podía usarse para crear un método barato y masivo de escritura. Fue así que colocó una bolita ubicada al final de un tubo para que esparciera la tinta sobre el papel, con ayuda de la gravedad.

La desarrolló primero en Hungría, en 1938. Migró a Argentina en 1940 y aquí se asoció con otro compatriota, Juan J. Meyne, con quien produjo en serie lo que sería la rebautizada “birome”, un acrónimo de ambos apellidos. Y Biró logró así lo que pretendía: “Un invento democrático”. La patente de su invento luego fue vendida. Una de las marcas más conocidas es la popular Bic.

Fuente consultada: clarin.com