Un recorrido por Chacarita, el nuevo barrio ‘trendy’ de la ciudad

El barrio porteño de Chacarita recibe su nombre del diminutivo de “chacra” o “chácara”, que en quechua significa “granja” o “quinta”. Allí por 1608, la “Compañía de Jesús”, una orden religiosa de clérigos de la iglesia católica, recibió una vasta extensión de tierra que se utilizó como quinta de verano para los estudiantes del colegio San Ignacio: allí se conoció al barrio como la “Chacarita de los colegiales”.

Resulta imposible disociar a este barrio de su cementerio, que tuvo su creación por la fuerte epidemia de “cólera morbos” padecida por la Ciudad entre 1867 y 1868, casi al finalizar la guerra del Paraguay. Muy lejos quedaron aquellos días: hoy, Chacarita está llena de vida.

‘Street art’: uno de los tantos murales que pueden encontrarse en el Mercado de Pulgas
‘Street art’: uno de los tantos murales que pueden encontrarse en el Mercado de Pulgas

A pocas cuadras de la vorágine de Palermo, y con un sistema de transporte público al alcance de la mano, éste calmo pero pintoresco barrio se está posicionando cada vez más como uno de los preferidos para vivir y para pasear el fin de semana, con propuestas gourmet, bares con mesas al aire libre y calles tranquilas.

Este crecimiento exponencial de la zona se debe a los turistas y los vecinos del barrio comienzan a visitar los negocios de la cuadra, a los comerciantes que los reconocen y saludan. Se trata de una tendencia que cada vez es más fuerte en el plano internacional, y American Express ya comenzó a promoverlo en Argentina con su iniciativa “Shop Small”, propuesta que ofrece beneficios en las compras en comercios barriales tanto para los vendedores como para los compradores.
El crecimiento de Chacarita, en gran parte, se debe a que los turistas y los vecinos del barrio eligen visitar “los negocios de la cuadra”

“Esta era una zona de galpones, talleres mecánicos y maduraderos de banana: las traían de Salta y esperaban para sacarlas a la venta, aunque parezca raro. Con el tiempo, gracias al Mercado de Pulgas, que le dio un gran empuje al barrio; y a lo que era la algodonera, una fábrica abandonada de telas que se recicló y se hicieron departamentos, oficinas y un supermercado. Las casas más viejas se reciclaron y se levantaron confiterías, bares y muchos teatros, lo que trajo un crecimiento ininterrumpido”, asegura Alejandro Sánchez, 49 años, encargado del bodegón “Cantina Rondinella”, instalado en la calle Álvarez Thomas 12 desde 1991.

Cantina Rondinella es uno de los principales íconos del barrio de Chacarita desde fines de la década del 80′
Cantina Rondinella es uno de los principales íconos del barrio de Chacarita desde fines de la década del 80′

Rondinella es uno de los lugares que sobrevivió al auge de la cocina gourmet: el lugar tiene una estética y un clima de otra época. Cuando los clientes ingresan al local, se saludan amablemente con los mozos y no hace falta que se diga ni una palabra para que los mismos ya comiencen a marchar los platos que se servirán en cada mesa.

“Tenemos una clientela muy fiel, de muchos años: cuando arranqué, yo tenía 19 años, los clientes en ese entonces eran gente joven de 30 años, muchos padres de familia que los vimos crecer, ellos nos vieron envejecer y, afortunadamente, siguen viniendo”, indica Alejandro con una sonrisa en el rostro.

Los clientes y los encargados de Rondinella aseguran que la especialidad de la casa son las pastas
Los clientes y los encargados de Rondinella aseguran que la especialidad de la casa son las pastas

Si se trata de clientes fieles y con años de antigüedad, Mario es el ejemplo perfecto: “Vengo a Rondinella desde que tengo memoria. Es el mejor bodegón de Buenos Aires, la calidad de la comida nunca se modificó con el correr de los años. Lo que más me gusta es la excelencia en la atención, cuando entro al salón no tengo ni que decirle a los mozos lo que voy a comer: fucciles al fierrito con salsa scarparo”.

Funes Birrería cuenta con 8 canillas de cervezas fijas y 2 rotativas que dan lugar a los nuevos sabores que salen de la fábrica
Funes Birrería cuenta con 8 canillas de cervezas fijas y 2 rotativas que dan lugar a los nuevos sabores que salen de la fábrica

Otro de los puntos de encuentro de Chacarita es Funes Birrería -Olleros 3750-. Se ensambló precisamente en un taller mecánico de la zona, a fines del 2016, y hoy es casa de la Pomelipa: ganadora de la medalla de oro en la Copa América de Cervezas y uno de los refrescantes productos creados en la fábrica del bar, bajo el lema “La hacemos y la servimos”.

“Elegimos Chacarita porque queríamos salir de los barrios neurálgicos. Palermo estaba totalmente colapsado y vimos que mucha gente elegía lugares off. De hecho, otro de nuestros lemas es ‘La vuelta al barrio’ y encontramos que la zona todavía cuenta con esa mística barrial, por el tipo de casas y sus vecinos, por lo que nos propusimos ser ese punto de reunión”, asegura Federico Bianchi, uno de los encargados de la atención.

Funes Birrería tiene su propia fábrica de cerveza para que la misma llegue fresca a la mesa. De ahí su lema: “La hacemos y la servimos”
Funes Birrería tiene su propia fábrica de cerveza para que la misma llegue fresca a la mesa. De ahí su lema: “La hacemos y la servimos”

Uno de los encantos que hace diferente a Funes es su oferta gastronómica. No es la típica cervecería “americanizada” dónde se piden hamburguesas y papas con cheddar. Aquí se puede disfrutar de distintos tapeos y sándwiches con un giro especial: tortilla de papa, berenjenas al escabeche, fainá con hongos y panceta, milanesas cortadas para picar y un espectacular provoleta entre panes, entre otras cosas.

“Casi que sabes que es miércoles porque venimos nosotros”, le dijeron tres jóvenes a Federico. Javier, Natalia y Enrique se encuentran todos los miércoles a la misma hora, en lo que ya es una especie de ritual. “Siempre tenemos un bache de una hora a la tarde y nos venimos para Funes”, explicaron al unísono. En cuanto a lo que suelen pedirse habitualmente, dijeron: “En general tenés una cerveza que es base, pero vamos variando. La cerveza es buenísima y los acompañamientos son geniales: la tortilla de papa, las berenjenas y la fainá con panceta son un éxito”.

Propuesta cultural

En los últimos años Chacarita ha crecido exponencialmente en lo que respecta a propuestas culturales: gran cantidad de teatros, el Espacio Cultural Carlos Gardel y pequeñas librerías que son el escape ideal para los amantes de la literatura.

Los librerías también forman parte del crecimiento cultural del barrio

Los librerías también forman parte del crecimiento cultural del barrio

Uno de estos pequeños rincones es “La Comarca” -Federico Lacroze 3645-, que es atendido por Carlos Guiraud, de 58 años, que decidió bautizar a su librería con ese nombre por el fanatismo de sus dos hijas por la saga de “El Señor de los Anillos”, del autor británico J.R.R. Tolkien.

“Hace ocho años que estamos instalados aquí en Chacarita. Cuando nosotros comenzamos todavía era muy muy barrio esto. A los 2 o 3 años empezaron a inaugurarse varias torres, como la que tenemos en la esquina, que son más de 200 departamentos, lo que nos permitió tener un cambio sustancial de clientes. De ser un barrio casi viejo pasó a ser un barrio renovado con mucha juventud”, dice.

“La Comarca” es una pequeña librería que recibe su nombre por la exitosa saga de “El Señor de los Anillos”
“La Comarca” es una pequeña librería que recibe su nombre por la exitosa saga de “El Señor de los Anillos”

En cuanto al trato con los clientes Carlos expresó: “Lo nuestro se basa en la buena atención, estar muy atentos a lo que quieren los vecinos. Siempre la gente trata de comprar en el barrio, de no salir. Así que nos encargan los libros cuando no los tenemos. Tenemos una gran relación con ellos y vuelven cada vez que pueden”.

También, “La Comarca” cumple un rol educativo muy importante dentro del barrio: “Trabajamos mucho con las escuelas de la zona, es un orgullo contribuir a la educación de los más chicos, que la gente lea más y se instruya para poder discutir con fundamentos”, expresó finalmente el comerciante.

‘Shop Small’

En cada barrio de Argentina, por ejemplo, Chacarita, existen pequeños comercios que hacen único el lugar en el que se vive o trabaja. Son esos lugares que uno siente cercanos porque alojan al restaurante favorito, o la tienda en donde se compran regalos para los seres queridos. Shop Small es el programa de American Express que conecta a Socios y Comercios, incentivando las compras en ellos desde 2018.

Hasta el 17 de octubre, al comprar en estos comercios de Chacarita o en más de 20.000 otros alrededor de Ciudad de Buenos Aires y Zona Norte con American Express se participa por un sorteo de un viaje a Nueva York gracias a la agencia de viajes Best Day, mientras que también se ayuda a que el comercio participe por ser el protagonista de una campaña publicitaria de American Express. Manuel Petrecolla – Infobae