Buenos Aires, 24/11/2017, edición Nº 460

Los editores independientes resisten y ganan espacios

SE LLEVÓ A CABO LA SEXTA FERIA DEL SECTOR CON UNA ASISTENCIA QUE SUPERÓ LOS 8.000 VISITANTES
Más de 140 sellos tomaron contacto directo con lectores que buscan otro tipo de material. La exposición se desarrolló en el barrio de Chacarita, entre el viernes y ayer.

Hay muchos lectores, más de los que las grandes editoriales alcanzan a abarcar. Así lo demostró la VI Feria de Editores, que en su nueva edición sumó más 140 sellos independientes en un salón colmado desde la apertura al cierre entre el viernes y ayer. Si bien el clima general habla de un momento difícil para cualquier negocio, los editores remarcan el progreso que logró el sector en los últimos años, con muchas nuevas editoriales, y refuerzan su intención de seguir apostando por títulos y autores nacionales que merecen ser publicados.

En el salón de Chacarita, a cuadras de la estación Lacroze, más de 8.000 de personas revolvieron entre las novedades en largas mesas llenas de ejemplares. Los pasillos de la FED estaban desbordados de gente y mucha más hizo cola esperando para entrar, pese a que se amplió la superficie respecto del año anterior. Detrás del mostrador, los propios editores -y en ocasiones sus autores- recomendaron títulos y conversaron sobre literatura. Es un mundo chico, en el que gran parte de los editores se conocen. La fraternidad se respiraba en el aire.

La mayoría de los sellos presentes fueron de Buenos Aires, pero también hubo 24 representantes de 8 provincias y otros tantos de países latinoamericanos (Uruguay, Chile, Brasil, etc). Las editoriales presentes constituyeron una oferta diversa en la que estuvieron representados los géneros, desde la narrativa al ensayo y la poesía. Concurrieron algunas con años de trayectoria, como Adriana Hidalgo, y unas más nuevas como la platense Malisia, además de otras tan particulares como Editorial Funesiana y Barba de Abejas, las cuales realizan unas hermosas encuadernaciones artesanales de sus libros. En general, en esta industria se manejan tiradas que suelen ir desde los 1.000 ejemplares, a los más usuales 400 o 500.

La sensación de este año entre los editores fue enfrentada, entre las vicisitudes de una crisis que es un lastre para cualquier sector por un lado, y cierto optimismo por la buena aceptación de sus lanzamientos y el crecimiento de la movida independiente por el otro. Lo que es invariable es el optimismo de los editores, a quienes motiva algo más que la rentabilidad.

“Hasta abril estuvo planchado” y “en mayo empezó a reactivar”, apuntó a Ámbito Financiero Félix Wuhl, de Editores Asociados. Está implementando un corredor de librerías dentro de Buenos Aires con títulos de varias editoriales de Ecuador, que eran los que presentó en la feria. Consideró que el mercado de las independientes “en los últimos 10 años mejoró muchísimo” y que “hay una transferencia de lectores” desde las grandes editoriales. “La gente que compra acá compra cosas puntuales”, dijo.

La especialidad de La otra gemela son las obras de ciencia ficción, fantasía y terror, desde sus inicios en 2015. Uno de sus editores, Ruben Risso, sostuvo: “Bajó bastante el nivel de ventas, pero se sigue moviendo para mantener nuevos proyectos”. “Estamos vendiendo un poco menos”, afirmó y agregó: “Lo hacemos porque nos gusta. Es una apuesta a la producción nacional”.

En tanto, Ariel Díaz, de Editorial Crack-Up, aseguró que “la feria crece en participación y en concurrencia” año a año y destacó una de sus virtudes: “Encontrar todos los catálogos de las editoriales y de primera mano es un lujo”. Reveló que, en su caso, están por encima del año pasado en cantidad de ejemplares vendidos. “Cuando vos publicás un buen libro, por más crisis que haya, la gente lo reconoce y se traduce en ventas”, aseveró.

“En términos de venta vemos el año igual (respecto al anterior), el tema es que los costos son más caros”, confesó Marcos Zanger, de la flamante Evaristo Editorial, y señaló aumentos en el papel, la mano de obra y en los stands, como el de la Feria del Libro donde se duplicó el precio. “No pudimos aumentar el precio de los libros porque si no las ventas se caen mucho”, explicó sobre su estrategia.

Metalucida es una editorial que ya tiene tres años. Uno de sus editores, Pablo Forcinito, reveló que están manejando el mismo volumen de negocio que el año anterior. “Los títulos, siempre, se van vendiendo”, afirmó. Sobre la génesis del sector contó que “hace 10 o 15 años fueron apareciendo (en Argentina) muchas independientes. Esto le llama la atención a autores y editores de afuera, que sean tantas”. “Se fue generando un público de estas editoriales”, sostuvo y evaluó que los lectores buscan en estos sellos un material que es difícil de encontrar en las grandes librerías.

El balance es alentador. La Feria de Editores comprueba que pese a las dificultades económicas existe un crecimiento de los sellos independientes tanto en cantidad como en consumidores. Hay una demanda insatisfecha en el mercado que intentan encauzar con sus catálogos ampliamente diversos. Porque los lectores están, pero hay que saber seducirlos.

Por: Gonzalo Gossweiler

Fuente: ambito.com

 

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