Larreta busca endurecer cuarentena

Horacio Rodríguez Larreta mantiene, casi como una obsesión, la idea de que si no logra que casi medio millón de “adultos mayores” (480.091 con precisión) se mantengan en un aislamiento estricto “no podrá flexibilizarse” la cuarentena. El temor es que esa franja vulnerable es más propensa a demandar una cama de terapia intensiva en caso de enfermar y todas las acciones apuntan a evitar que colapse el sistema de salud porteño. El jefe de Gobierno quiere ahora que cada persona mayor de 70 años evite totalmente salir de su casa e impondrá un permiso especial en caso de razones inevitables como la única alternativa de alterar el aislamiento social obligatorio. “La idea es que solo puedan salir con un permiso especial”.

Ayer la Iglesia anunció también medidas de acompañamiento para esa instancia, destinando lugares de alojamiento.

Esta medida podría abarcar a mayores de 65 años también, así como se verá si se extiende el uso obligatorio de barbijos caseros en todas las instancias.

La otra preocupación en simultáneo del Gobierno porteño es la exposición en el transporte público de quienes deben viajar porque desarrollan actividades consideradas esenciales que están exceptuadas de la cuarentena obligatoria.

Larreta ayer se reunió con el ministro de Interior de la Nación, Wado de Pedro, en la Casa Rosada. Planifica que en breve se puedan instalar en la estación Constitución cámaras que midan la temperatura masivamente. Es un punto clave de confluencia de público con cantidad de paradas de colectivos, terminales de subterráneos y de trenes, donde se piensa repicar la experiencia del Gobierno nacional en Ezeiza.

Desde la Ciudad explicaron que el Ministerio de Seguridad, a cargo del vicejefe de Gobierno, Diego Santilli está trabajando para la instalación de cámaras térmicas en la terminal de Constitución, para medir en tiempo real si hay personas con fiebre, como lo hizo la cartera de Interior a través de la Secretaría de Migraciones en el aeropuerto de Ezeiza.

De ese modo, el Gobierno porteño mantiene su firmeza de no conceder ningún tipo de flexibilización del aislamiento. Todo lo contrario: busca endurecerlo, al menos para la franja de adultos mayores.

En ese sentido, la Iglesia anunció que se disponen lugares en parroquias y capillas de la Ciudad de Buenos Aires para alojar a los adultos mayores en situación de calle o a aquellos que por su situación habitacional vean complicado realizar el aislamiento social. Se trata de una iniciativa, impulsada por la Arquidiócesis de Buenos Aires, con la colaboración del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño, que dispuso templos acondicionados para alojar a mayores de 70 años, uno de los principales grupos de riesgo para el coronavirus.

El padre Pedro Bayá Casal, de la Parroquia Nuestra Señora de la Esperanza, de el barrio porteño de Puerto Madero, contó que ya se acondicionó el lugar con 25 camas y que “es muy importante destacar que esto es un dispositivo voluntario, sabemos que hay personas que viven solas y no tienen quién los asista y tienen miedo de salir a la calle por la pandemia; también hay otros que viven hacinados y no tienen posibilidad de tomar distancia, por eso pusimos a disposición nuestra iglesia”. También se acondicionaron templos en la Villa 15, en Ciudad Oculta; la 21-24 Zavaleta (Barracas-Nueva Pompeya); la 20 Papa Francisco (en Villa Lugano); la 1-11-14 Barrio Ricciardelli, en el Bajo Flores; Fraga, en Chacarita y la Carrillo-Fátima, del barrio porteño de Villa Soldati. Mientras, hoy comienza la obligatoriedad del uso de barbijo en transporte público y en locales de atención al público o comercios cuyo funcionamiento esté permitido.